Plenario de Memoria, Balance y Línea Gremial

Desafíos de un sindicato recuperado

El plenario de Memoria, balance y línea gremial de este año, tiene la particularidad de ocurrir en la transición de la conducción del sindicato. Se pone a discusión el balance contable y el balance político (memoria) que corresponden a lo actuado durante el último año de la anterior conducción del
SUTE, la celeste/azul-naranja. A la vez que la nueva conducción, el FURS, pone a consideración su propuesta de línea gremial para el periodo 2017/18.

La agrupación celeste se niega a dar explicaciones 

La decisión de Mateluna y cía de no presentar la Memoria de su accionar en el último año de su mandato como secretariado provincial y en 17 seccionales, los define bien como la tendencia burocrática que son dentro del SUTE. Militan la aprobación del balance contable, PERO NO ESTAN DISPUESTOS A RENDIR CUENTAS A LOS TRABAJADORES DE LAS DECISIONES POLÍTICAS que orientaron el uso que hicieron de los recursos del sindicato. No podemos aceptar y aprobar el balance contable de una conducción que no está dispuesta a defenderlo políticamente, mediante la presentación de la Memoria. Instamos a RECHAZAR el balance 2016/17 porque es el resultado del accionar de una conducción que se negó durante 20 años a someterse al control permanente de la base a través de la discusión en las escuelas y la resolución en plenario.

Cimentar la línea gremial sobre otros principios

Desde la Lista Roja queremos aportar al debate de la línea gremial, entendiendo fundamental clarificar qué relación establecerá el sindicato con el Estado. Esta discusión no responde solamente a las diferencias de principios que motivaron nuestra decisión de no integrar el FURS. Responde a la 
convicción de que la ausencia de este debate y resolución al respecto, debilita al SUTE como herramienta para la defensa de los intereses de los trabajadores. Más aún cuando el Estado capitalista se propone una ofensiva sobre las organizaciones obreras para hacer pasar la Reforma laboral, educativa y el ajuste.

En la preparación de un plan de lucha contra esas reformas, o en la conformación de un fondo de huelga, corremos con desventaja, porque el gobierno conoce toda la estructura del sindicato, recursos, cantidad de afiliados y delegados, etc. Mayor desventaja aún: es la patronal a la cual queremos enfrentar, el Estado, la encargada de recaudar la cuota sindical y depositarla en las cuentas del sindicato. Pudiendo retener los fondos en cualquier momento, como ha ocurrido con otras organizaciones. Así también el Estado se arroga el derecho de decidir quiénes pueden afiliarse, quiénes y cuántos delegados puede haber en cada lugar de trabajo; limita el tiempo que podemos destinar a asambleas o plenarios; interviene los sindicatos, decide qué actividad tiene derecho a huelga o no; etc.

La regulación estatal de los sindicatos no es nueva. Los capitalistas contaron con el Estado para reprimir abiertamente la actividad sindical primero, y luego ante el temor que generó el fortalecimiento de las tendencias revolucionarias en el movimiento obrero con la revolución rusa, optaron por tolerar su existencia a condición de regularla fuertemente.

Perón asumió esa tarea en Argentina, asegurando a las patronales el sometimiento de nuestras organizaciones al control y reglamentación del Estado. Este proceso está condensado, con sus sucesivas modificaciones, en la Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales, y determina a la burocracia sindical como agente del Estado dentro de nuestras organizaciones. En el caso de los sindicatos de trabajadores estatales esto es doblemente fundamental, puesto que nuestra patronal es el mismo ESTADO.

En el SUTE conviven distintas tendencias. La vieja burocracia celeste-azulanaranjada, defensora de la tutela del Estado sobre los sindicatos y de la colaboración con el gobierno de turno. Por ello, agitan la intervención del SUTE, y amenazan con judicializar toda decisión que atente contra sus viejos privilegios. También existen agrupaciones como la verde en el FURS, que al igual que la celeste, rechazan la independencia de clase respecto a sectores patronales, y son defensoras de la fragmentación sindical como atajo ante las dificultades de la recuperación de los sindicatos. El resto del FURS, la izquierda y la agrupación marrón, han priorizado una idea muy amplia de unidad para ganarle a la celeste en las urnas, pero dejando indefinida la relación que pretenden establecer como conducción con el Estado. 

La derrota de la burocracia celeste, y la recuperación del SUTE a manos del FURS, puso a discusión el problema de la burocratización. Desde la Lista Roja creemos que no basta con dirigentes honestos, sin sobre-sueldos, y que vuelvan a su puesto de trabajo al finalizar su mandato en la conducción, para no reproducir las prácticas burocráticas. Parece mucho si consideramos la podredumbre que genera la perpetuación, los privilegios y el enriquecimiento de burócratas dentro y fuera del SUTE. Pero estas castas dentro de los sindicatos no son el resultado de la “inmoralidad” de sus conductas. Es la estatización de los sindicatos lo que constituye una enorme presión material y concreta, mediante la cual el Estado neutraliza toda tendencia a la acción y la política independiente de los trabajadores.

Por ello proponemos como ejes de la línea gremial 2017/18:


  • Desarrollar desde SUTE una campaña dirigida a todo el movimiento obrero por la NO INJERENCIA DEL ESTADO en los sindicatos: abajo la Ley de Asociaciones Sindicales. Por un congreso de delegados de base estatales y privados, que prepare un plan de lucha unificado contra la Reforma Laboral y Educativa, sentando las bases para una Central Única de Trabajadores.
  • Convocar desde SUTE, instando a las seccionales recuperadas a sumarse a la iniciativa, a un CONGRESO PEDAGÓGICO NACIONAL de delegados escolares de base mandatados para debatir nuestro propio programa educativo, preparando la lucha para que los trabajadores tengamos el control de la definición de los contenidos, la organización y dirección del sistema educativo.
  • Iniciar un proceso de discusión interna sobre la necesidad de reformar el Estatuto del SUTE, para avanzar en romper los lazos que someten al sindicato al control y regimentación del Estado. Comenzando por el cobro de la cuota sindical sin intermediación del Estado, y la afiliación masiva de todos los trabajadores precarizados. Avanzar también en desarmar la estructura burocrática que montó la celeste, restituyendo el plenario provincial de delegados de base mandatados como instancia de deliberación y resolución, la representación de minorías en todos los organismos del sindicato, la elección de los miembros paritarios y de juntas en plenario y su revocabilidad.

El Instituto Simón Rodríguez
¿una agencia del Estado dentro del SUTE?

La agrupación celeste, que perdió la conducción del SUTE, armó una estructura para parasitar la vida sindical con autonomía de las decisiones de la base y de los delegados en el plenario. El plenario es el máximo órgano de decisión dentro del SUTE, sin embargo la agrupación celeste se niega a aceptar sus resoluciones. Tanto es así, que el autodesignado rector en planta permanente del Instituto Simón Rodríguez, no ha presentado ningún plan educativo para la consideración del plenario de línea gremial 2017/18.
Informalmente hace saber que pretende su expansión GESTIONANDO SUBSIDIOS DEL ESTADO. De ser así, profundizaría enormemente la injerencia de la Dirección General de Escuelas dentro del SUTE, al punto que incluso los docentes del Instituto del SUTE sufrirían la aplicación del Ítem Aula. ¡Cuánta ironía!
La agrupación celeste amenaza con iniciar acciones administrativa-judiciales indemnizatorias en caso que el Plenario resuelva desvincular a los miembros del Instituto.
Una vez más, no aceptan al plenario como órgano soberano, y apelan a la injerencia del Ministerio de Trabajo como salvaguarda de sus privilegios. No de su trabajo, puesto que el ex funcionario Gustavo Maure, bien podría volver a sus horas, licenciadas hace ya más de 20 años.
Decida lo que decida el Plenario, Gustavo Maure está decidido a ser la llave del SUTE en manos de Jaime Correa y Cornejo. Los trabajadores tenemos la tarea, y el poder de decisión a través de los delegados al plenario, de quitarle al gobierno las llaves del SUTE. EXIJAMOS LA RENUNCIA DEL RECTOR DEL INSTITUTO. Discutamos en profundidad el destino y necesidad de esa estructura.